El proceso de elaboración

El proceso inicial es una danza entre precisión y destreza, que comienza con una amalgama meticulosa para garantizar una pureza inigualable, sin la intrusión indeseada de burbujas de aire. Después, el torno de alfarero se convierte en el escenario principal, donde la destreza y la velocidad se entrelazan a la perfección. Con una aceleración majestuosa a 130 revoluciones por minuto, la fuerza de tus manos se fusiona con la arcilla, moldeándola con gracia y precisión hasta alcanzar la forma deseada.

El periodo de secado, una espera de entre 7 y 15 días, es un homenaje a la naturaleza, adaptándose a la humedad ambiental para alcanzar su plenitud. La paciencia en este proceso es crucial, ya que el reto de evitar su desenlace catastrófico, una posible explosión, reposa en el secado completo y cuidadoso de la obra. El refinamiento culinario se manifiesta en dos actos de cocción. El primero, una galleta, la sumerge en la fragua ardiente a 1030 grados, preparándola para el siguiente acto: la elección entre el virtuoso lienzo en blanco o la adición de pigmentos. Graciosamente, el esmalte se convierte en el manto final, sumergiendo la pieza en sus relucientes profundidades. Una vez más, el horno, crisol de transformación, acoge la obra para su cocción final a 1030 grados. El resultado es una pieza elevada a la cima de la perfección, donde la maestría artesanal se fusiona con el brillo y la majestuosidad del proceso, dando vida a una obra de incomparable esplendor.

Colección Tierra

La esencia de Earth Collection reside en la ausencia de piezas idénticas. Cada creación está minuciosamente elaborada por las manos del artesano, dotándola de un detalle único que la distingue. Esto refleja la esencia de las personas: todos somos incomparables e irreemplazables. A pesar de tener rasgos en común, cada uno de nosotros lleva consigo un valor, talento, detalle o característica distintiva que nos configura como obras maestras individuales. Todos somos obras de arte perfectas en nuestras imperfecciones.

¡TE AMAMOS PLANETA!

La arcilla es un material sostenible.

La arcilla es un material abundante y natural que resulta sostenible. Los seres humanos la han utilizado durante siglos con fines de construcción.

La cerámica es respetuosa con el medio ambiente en muchos niveles: está hecha de materiales naturales, incorpora una construcción manual y una artesanía tradicional que requiere tiempo y paciencia, y es duradera.

Es este enfoque en el material natural de la cerámica lo que informa estas justificaciones éticas, simbólicas y estéticas.

En la fabricación de cerámica no se generan vertidos de aguas residuales.

Se desmenuza la arcilla, se le añade agua, se amasa y se moldea por extrusión, dando forma a las piezas que se secan y se cuecen en el horno.

Desde una perspectiva ecológica y sostenible, la arcilla para fabricar utensilios, utilizada desde el Neolítico, puede ser un recurso válido para reducir la contaminación plástica.

Además, considerar la artesanía como un medio para volver a una dimensión más humana, a nuestras raíces, ya que los objetos artesanales no son sólo ‘cosas’, tienen historias y conocimientos que fueron transmitidos de generación en generación.

Pensar en sustituir un utensilio de plástico por uno de cerámica es aportar un granito de arena que generará un cambio enorme a gran escala. 🤍